Argentina en Bici alertó sobre la creciente violencia vial contra l@s ciclistas

17 de febrero 2017 Marcela Espíndola
 

Mediante un comunicado público Argentina en Bici (ABi), un conjunto de Organizaciones de la Sociedad Civil que considera la bicicleta como una herramienta de transformación social denunció la creciente violencia vial en el país. e invitó a reflexionar “en la conducta que tenemos cuando nos movemos en las calles”.

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16 de febrero de 2017.- “Todos formamos parte del problema, sabemos que hay una raíz cultural, sabemos que todos debemos aprender a convivir en el espacio público, que es una tarea de todos, defendemos la calle como el espacio donde, en la convivencia, podemos expresarnos con actos cotidianos, descalificando o incluyendo al otro, en definitiva, haciendo comunidad o discriminando. Pensamos que la forma de revertir esta manera de relacionarnos en las calles es con una política activa,  que contemple infraestructura adecuada a cada situación particular y otro tipo de intervenciones según el caso. Coincidimos todos que no debemos aceptar ninguna muerte en siniestros viales, ya que todas son evitables y en este sentido responsabilizamos de esto a la falta de políticas públicas por parte de nuestros gobernantes para abordar esta problemática” reflexiona el texto. 

Pero al mismo tiempo alertó sobre “la disparada de muertes de ciclistas y peatones en lo que va del año”. En este sentido, denunció que “estas muertes en manos siempre de conductores motorizados son crímenes viales que no deben pasar desapercibidos”.

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En el texto, Argentina en Bici demandó políticas de Estado que garanticen el cumplimiento del derecho a la movilidad de la sociedad y de compartir las calles de manera segura. 

Como cierre Argentina en Bici propone “un conjunto de medidas en el corto plazo para detener esta escalada de muertes de ciclistas y peatones en las calles de nuestro país”, entre ellas: bajar la velocidad en entornos urbanos; alcohol cero al volante o manubrio; celular cero al volante o manubrio; respeto al ciclista en adelantamientos; entre otras premisas.

Nicolás Masuelli, el constructor de Bicicletas de Bambú*

30 de enero 2017 Fernando Rinaldi
 
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¿Será porque la bicicleta es uno de los objetos más reconocibles del planeta que cuando nos encontramos con alguna variación en su diseño, alguna innovación en los materiales por más mínima que sea, quedamos sorprendidos y curiosos por ver de qué se trata el ingenio? Para el rosarino Nicolás Masuelli de 31 años, asombrar es parte de su pedaleo cotidiano desde que en el 2007, sacó a la calle la primera bicicleta de bambú construida por él mismo, con el práctico objetivo de tener una máquina que fuera cómoda, liviana y versátil para viajar por América Latina.

Si bien las bicicletas de bambú no son una novedad en la historia de los velocípedos -de hecho la primer bicicleta de bambú fue presentada en Londres en 1894 con gran éxito- el renacimiento de estas bicis en el inicio del siglo XXI está indudablemente vinculado a la búsqueda de construir objetos utilizando productos y materiales que sean amigables con el medioambiente y se salgan de los patrones de la estandarización industrial.

Construyendo bicis de Bambú

Las bicicletas de bambú combinan la virtud de la bici como vehículo no contaminante con el origen sustentable del bambú que como material “viene muy bien pensado para ser eficiente de manera natural” según afirma Nicolás. De cualquier forma advierte que hay que plantear bien el diseño de la máquina para no caer en las cosas que la naturaleza no consideró ni tuvo por qué hacerlo. Uno de los factores críticos en la construcción de estas bicis son las formas de realizar las vinculaciones entre las cañas, nos cuenta; donde las técnicas varían de acuerdo al gusto y saber de cada constructor y se pueden hacer con fibra de carbono y con fibras naturales. “Hay que trabajar el material de tal manera que la vinculación se haga eficazmente porque la caña tiene sus particularidades, ninguna caña es igual que la otra” señala.

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Para Nicolás las principales virtudes del bambú puestas en una bicicleta son su gran flexibilidad y una excelente transferencia de la energía que junto a una buena amortiguación, termina generando un andar mucho más cómodo. “Se siente que la bicicleta se adapta mejor a tu pedaleo, lo que la hace muy funcional” y cuenta que muchos ciclistas competitivos que han probado cuadros de bambú han dicho que llegan menos cansados al final de la carrera o del entrenamiento. Esta singular característica se le atribuye a la flexibilidad que tienen las vainas superiores, que son finitas; ya que si bien en el triángulo superior del cuadro se busca maximizar la rigidez, como en las vainas inferiores, “las superiores tienen una pequeña absorción de los golpes del camino, como en las bicis de carbono, pero que en las de bambú es mucho mayor” sostiene.

Nicolás reconoce que una parte considerable de su saber como constructor de cuadros y bicicletas de bambú lo obtuvo haciéndolas ya que “en lo inherente a este material no hay mucha información técnica; hay una dualidad muy marcada entre la información teórica y la empírica” y recuerda que cuando comenzó a construirlas solo se destacaban los diseños del eslovaco Brano Meres y del norteamericano Craig Calfee. Quizás esto fue uno de los grandes incentivos de Nicolás para ponerse a desarrollar bicis de bambú, ya que confiesa que lo que más lo apasiona de estas máquinas es que no se pueden extrapolar de manera directa las técnicas y los saberes utilizados con otros materiales. Es que en las bicicletas de bambú la innovación no solo se limita a la caña, al material; sino que también implican nuevas geometrías y nuevas formas de pensar y realizar una bicicleta en su conjunto; haciendo cada máquina única e irrepetible. (más…)

“La gente siente que conquista un nuevo espacio en la ciudad”

23 de noviembre 2016 Marcela Espíndola
 

Que el ambiente vial nos genera una fuerte sensación de hostilidad es algo sabido, casi un lugar común. Esa sensación hace que muchas personas que quisieran pedalear todos los días no lo hagan por miedo o resquemor. ¿Se puede hacer algo para sumar más ciclistas a las calles? Desde la Asociación de Ciclistas Urbanos y Ciclofamilia estamos empezando a encontrar una respuesta a este desafío.

Andar en bicicleta es algo natural para la mayoría de los ciclistas. Recordamos con una enorme emoción el último empujón que nos dieron nuestros padres, tías, madres o hermanos para liberarnos para siempre del piso, pero solemos olvidar todo lo que nos costó lograr el impulso, consolidar las primeras pedaleadas. Impreso en nuestro cuerpo, el andar en bici ya de adultos se nos vuelve una actividad placentera en gran medida porque es un espacio donde no pensamos, solo actuamos. David Byrne dice en sus Crónicas en Bicicleta que pedalear es una forma de meditación que permite resolver algunos “desconcertantes problemas” al liberar zonas de la mente parecidas a las del sueño.

Este andar natural en bicicleta sucede en un ambiente vial pensado y normado para el uso veloz y en grandes flujos de vehículos a motor. Pese a que en la actualidad existen muchos más ciclistas en las calles la sensación de vulnerabilidad que muchos ciclistas sienten, que como toda sensación mezcla hechos reales con falta de información, persiste. Y lo peor es que impide que muchas personas con ganas y en condiciones físicas y emocionales incorporen la bicicleta dentro de sus opciones de movilidad cotidiana. ¿Quién no ha escuchado decir por lo bajo a familiares o compañeros de trabajo “a mi la bici también me encanta pero el tránsito me da temor”? ¿Qué tan ciertos son estos miedos? ¿Qué hacer para enfrentarlos?

Frente al miedo, pedaleo

Si andar en bicicleta puede ser algo natural y sencillo; pedalear en el tránsito no lo es tanto. Aunque avanzamos hacia mejores condiciones para pedalear en la ciudad, los resquemores que muchos potenciales ciclistas manifiestan tienen algún fundamento real que debe ser abordado. Ciclofamilia y la Asociación de Ciclistas Urbanos (A.C.U.) de Buenos Aires, se plantearon hacerlo mediante una acción llamada “En la Calle, ¡Se puede!” para empezar a enfrentar esos miedos y animar a más personas a usar la bicicleta en la ciudad con la mejor herramienta disponible para pedalear: la capacitación.

La acción consiste en una salida en bicicleta todos los segundos domingos de mes dirigida especialmente a personas que no se sienten seguros frente al tránsito o quieren aprender más sobre lo que implica pedalear en la calle. “Queremos que las personas que buscan incorporar la bicicleta a su vida cotidiana no lo hagan en soledad; queremos que se encuentren con otras personas en un espacio de confianza y, con la ayuda de capacitación específica y práctica concreta, puedan darse cuenta que muchos miedos que cargaban no eran más que eso, y que se puede enfrentar de manera segura el pedaleo” dice la Lic. Marcela Espíndola, Coordinadora de Proyectos de Ciclofamilia. La iniciativa suma los 20 años de experiencia en la promoción de la seguridad vial en los ciclistas de la Asociación de Ciclistas Urbanos y la recogida por el proyecto de la “Biciescuela” para Adult@s que organiza Ciclofamilia hace cinco años. Néstor Sebastián, presidente de la A.C.U. y también coordinador de las salidas dice que la iniciativa “es una respuesta a la problemática de la bicicleta en el tránsito contemporáneo. Si bien mejoraron las condiciones para andar en bicicleta en Buenos Aires, es necesario mejorar la capacitación de los ciclistas, atender sus dudas, explicar las normas y sus impactos. Este es un espacio vacante en las políticas públicas destinadas a la bicicleta”.

La actividad tiene un cupo máximo de ocho participantes y tiene el apoyo de BA Bikes, reconocida empresa de turismo en bici de la Ciudad de Buenos Aires, quienes proveen bicicletas a quienes no dispongan de una. La salida está a cargo de dos coordinadores, profesionales de la seguridad vial y el ciclismo urbano, quienes acompañan en todo momento a los ciclistas y van desarrollando la capacitación pedaleando. “Desde sus orígenes, la ACU organizaba salidas para principiantes, pero en ese momento estaba más orientada al cicloturismo o al paseo del domingo. Hoy la actividad se enfoca en ciclistas que quieren usar la bicicleta todos los días” señala Néstor Sebastián.

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El día arranca con una breve presentación de las consignas más importantes a tener en cuenta durante la pedaleada, la identificación de las partes de la bicicleta para ir adquiriendo un léxico común. Se habla sobre el casco, lo que hay que tener en cuenta al momento de su compra y cómo colocarlo de manera correcta; cuestión en la que más de un mentado ciclista haría agua. Luego el grupo se dirige a una ciclovía cercana y comienza con unos ejercicios de ambientación con la bicicleta, que permiten evaluar in situ las habilidades de cada ciclista. El recorrido abarca los barrios de Barracas y Parque Patricios y atraviesa las distintas dificultades que enfrentan de manera cotidiana los ciclistas porteños. Baches, cortes abruptos de la ciclovía, mala semaforización, avenidas, son algunos de los componentes de la salida. Frente a cada obstáculo o situación, el grupo se detiene y se toma un momento para analizar lo que pasa y encontrar la manera más segura de continuar.

Los participantes llegan a un parque, se hidratan y comen alguna fruta, mientras se desarrolla la segunda charla breve que incluye desde cómo atar de manera correcta la bici hasta algunos “tips” de mecánica liviana. Después de pedalear cerca de 12 kilómetros el encuentro se cierra con una devolución de los pedalistas y algunos ideas para pensar que bicicleta se adapta mejor a las necesidades de cada concurrente. Para muchos participantes la salida resulta tan emocionante como el haber aprendido a andar. “Las y los participantes se sienten empoderados al descubrir que pueden desarrollar conductas y estilos seguros de pedaleo, otros quieren volver a salir para seguir practicando. Pero sobre todo, sienten que conquistan un nuevo espacio en la ciudad” señala Marcela Espíndola de Ciclofamilia.

Crear infraestructuras y condiciones seguras en el tránsito para todos sus habitantes, especialmente ciclistas y peatones, es una labor propia e inexcusable del estado en todos sus niveles. Pero, mientras seguimos pidiendo más espacio para la bicicleta, es clave lograr que haya cada vez más ciclistas en la calle para dar validez a nuestro reclamo. Iniciativas como esta suman ciclistas más seguros, mejor capacitados y más respetuosos con los otros. Ciclistas que transportan la alegría de saberse responsables de construir mejores calles al pedalear y que viven la enorme libertad de no sentir el acoso del miedo a la calle.

¿Cómo participar?

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Las salidas se realizan los segundos domingos de cada mes a las 10 de la mañana. Tienen una duración total de aproximadamente dos horas y media, con un recorrido total cercano a los 12 km que atraviesa todos los tipos de vía por donde puede circular una bicicleta. Durante la pedaleada se realizan varias paradas frente a distintos puntos y encrucijadas que enfrentan los ciclistas al pedalear. Los cupos son limitados y requieren inscripción previa.

Informes e inscripción a ciclofamilia@gmail.com o acu@acu.org.ar

Memoria ciclista

7 de noviembre 2016 Marcela Espíndola
 
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El pasado 27 de octubre, murió atropellada en Buenos Aires Silvina Urbina, de 33 años, quien circulaba por Cabildo y Blanco Encalada en su bicicleta. Mientras se esclarecen las circunstancias que rodeó el siniestro vial y el posterior abandono de persona, familiares y amigos de la joven – acompañadxs por Masa Crítica  – se colocó en esa esquina una bicicleta blanca.

Este sitio de memoria interpelará nuestra lucha por conseguir que el Estado y la sociedad reaccionen frente al costo que pagamos por mantener ciudades construidas para el uso intensivo de automotores.

Compartimos aquí un artículo que escribimos sobre el objetivo de las bicicletas blancas y cómo se va construyendo nuestra memoria ciclista.

Las Bicicletas Blancas y la Memoria Ciclista*

Ya está rodando Argentina en Bici

14 de octubre 2016 Marcela Espíndola
 

El pasado fin de semana, se concretó en Córdoba, la Primera Asamblea Argentina de la Bicicleta. Ciclofamilia fue una de las organizaciones argentinas que participó de este maravilloso encuentro. Comienza un camino de construcción colectiva. Nos deseamos mucho éxito!

Las ideas y objetivos que nos propusimos quedaron plasmados en este documento.

¡Se pone en movimiento Argentina en Bici!

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Por un ciclismo urbano Latinoamericano. Apuntes tardíos del Foro Mundial de la Bicicleta

5 de octubre 2016 Fernando Rinaldi
 

Del 31 de marzo al 5 de abril de 2016 se realizó en Santiago de Chile el quinto Foro Mundial de la Bicicleta que reunió a grupos de biciactivismo, especialistas, viajeros, emprendedores y personalidades de la bicicleta en un encuentro que da cuenta de la enorme diversidad del movimiento ciclista latinoamericano y mundial. Estuvimos allí y esto es lo que vimos, escuchamos y pedaleamos.

Volante de convocatoria

Histórico volante de solidaridad

El Foro Mundial de la Bicicleta (FMB) nació como una respuesta al brutal e intencional atropellamiento que sufrieron los ciclistas participantes de la Masa Crítica de Porto Alegre el 25 de febrero de 2011. El crimen del automovilista Ricardo Reis, filmado por varios participantes de la Masa y convertido en viral, terminó con más de quince ciclistas hospitalizados, algunos graves y una acusación por intento de homicidio para el conductor. Pero también prendió una mecha de solidaridad y empoderamiento que cambió para siempre al movimiento ciclista latinoamericano y mundial.

Masacritiqueros alrededor del mundo, Buenos Aires incluida, organizaron pedaleadas de afirmación, denuncia y solidaridad con los portoalegrinos que redefinieron los contornos del movimiento ciclista global. Recuerdo todo lo que discutí esas semanas, todo lo que expliqupe a otr@s sobre el sentido de acciones como Masa Crítica y como, en esa urgencia, aparecieron los conceptos, las frases y las consignas que irían decantando en reflexiones y prácticas concretas contra la inequidad vial. Y principalmente recuerdo a unos cuatrocientos ciclistas porteños que un martes de marzo a la noche, frenaron el tránsito frente a la embajada de Brasil para reclamar justicia, espacio y de paso, construir su existencia. Las amenazas compartidas suelen ser un factor de identidad más fuerte y concreto que todas nuestras mejores ideas, propuestas e intenciones.

Por todo esto, las dos primeras ediciones del FMB sucedieron en Porto Alegre, ciudad donde en una casualidad no tan casual, también se inició el Foro Social Mundial, evento que fue y sigue siendo una brújula para muchos movimientos sociales que luchan por una globalización de la esperanza en vez de la usura y el dinero. Si bien el Foro se llama Mundial, Porto Alegre, Curitiba, Medellín y Santiago de Chile han sido hasta ahora sus sedes. Este hecho le ha dado una fuerte identidad latinoamericana que muchos cuestionan, pero otros reivindicamos. Estamos seguros que llegó la hora de empezar a construir una vía latinoamericana de ciclismo urbano que se haga cargo de los principales desafíos que tienen nuestras ciudades, como la inclusión social, la extrema riqueza y la violencia. En todo caso, el Foro se llama Mundial porque en nuestro continente, indígena, mestizo y de inmigrantes, estamos acostumbrados a los encuentros y desencuentros entre culturas.

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Sesiones

La primera sensación en Santiago de Chile fue paradójica. Viajamos tres días para participar de uno de los eventos más importantes de la bicicleta a nivel global, pero las últimas horas del trayecto las pasamos en un infernal “taco”, particular denominación que dan los santiaguinos a los embotellamientos cotidianos. La paradoja, como toda paradoja que vale la pena, también fue una señal, una reafirmación de la tarea que nos esperaba y de los por qué de nuestro activismo. Buena parte del futuro justo o injusto de las ciudades, se disputa en las formas en las que nos movemos en ellas. Esta edición sucedió en Santiago de Chile entre el 31 de marzo y el 5 de abril de 2016 y tuvo como consigna “Energía humana, poder ciudadano”. Demostró la madurez, variedad y densidad de los grupos de base y organizaciones ciclistas chilenas como Bicicultura o Indepencleta quienes junto a muchos otros colectivos, se hicieron cargo de la organización del Foro con un enorme esfuerzo y una mayor autonomía, valores que sintetizan la cultura ciclista global.

Nuestra delegación sin delegantes “ranchó” en el campamento dispuesto para los biciviajeros en el barrio de Independencia de Santiago; que constituyó una verdadera dimensión paralela al foro. Allí se compartía el café instantáneo, rutas, anécdotas de viajes y discusiones sobre física cuántica en todas las tonadas latinoamericanas posibles. El espacio fue espectacularmente gestionado por el colectivo Indepencleta, quienes dicen practicar una muy estimulante praxis ciclista localizada. Vaya en esta línea nuestro cálido homenaje a esos grosos ciclistas. (más…)

Ciudades y bicicletas en Latinoamérica

12 de septiembre 2016 Fernando Rinaldi
 
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¿Qué estań haciendo las grandes ciudades latinoamericanas para promover la movilidad en bicicleta? ¿Son las ciudades europeas el único modelo a seguir? ¿Existe una revolución de la bici en América Latina? En esta nota analizamos en profundidad un reciente Informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre ciclismo urbano para seguir pensando el futuro de la bici en nuestro continente.

Desde siempre, el centro del mundo de la bicicleta estuvo en Europa. El Tour, el Giro, la Vuelta, los héroes del pedal que hemos admirado y las principales marcas provienen del otro lado del Atlántico. También en Europa, más especialmente en los países nórdicos, se desarrollaron en los años 70 las primeras infraestructuras para la bicicleta, cuando la expansión masiva del automóvil amenazó con colapsar y deshumanizar las ciudades. Pero, la enorme influencia europea en la cultura del bici, no implica que en el llamado viejo continente se encuentren todas las respuestas o todos los modelos a los que estamos condenados a imitar, o peor, a convertir en dogma. Los ciclistas latinoamericanos, argentinos incluidos, que están dando batalla en los equipos más importantes del protour, no solo prueban que los pedalistas del sur están al nivel de cualquiera sino que, como en el caso de Nairo Quintana, con su rostro labrado en las profundidades de nuestra América, vienen a poner su sello, mestizo y original, en el corazón del mundo ciclista.

Algo parecido está sucediendo con la bicicleta en las urbes latinoamericanas.

(más…)

Por la calle ¡se puede!

12 de julio 2016 Marcela Espíndola
 
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12 de julio de 2016.- Luego de mucho desearlo, pensarlo y buscar los momentos propicios, finalmente pudimos concretar el pasado domingo, la primera salida de capacitación en bicicleta “En la calle ¡Se Puede!”.

La propuesta, organizada por Ciclofamilia y la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU), con el apoyo de BA Bikes, tiene por objetivo incluir más gente al ciclismo urbano y estimular a quienes quieren mejorar sus saberes y habilidades sobre la bicicleta, con el objetivo de lograr un pedaleo seguro y con confianza por la calle.

El recorrido incluyó los barrios de Monserrat, Balvanera y Parque Patricios, durante el cual, l@s ciclistas pudieron obtener herramientas prácticas para enfrentar mejor los desafíos de circular con seguridad por el ambiente vial en bicicleta, los aspectos más destacados de las normas del tránsito en bicicleta por la ciudad, junto nociones mínimas para reparaciones de emergencia.

“Creemos en una ciudad inclusiva para tod@s, donde no deben prevalecer unos vehículos sobre otros, y donde podamos convivir” expresaron desde la organización.

La próxima salida será el 11 de agosto.

Con el carro por la ciudad*

21 de junio 2016 Fernando Rinaldi
 
Foto Santiago Oliver
Foto Santiago Oliver
El uso de la bici en las grandes ciudades es una forma de resolver muchas de las demandas de transporte personal segura y saludable para con nosotros y con los demás . Pero ¿qué pasa si lo que necesitamos es transportar cargas más grandes de las que caben en las alforjas y canastos de la bicicleta? ¿Es posible mover por la ciudad más de cien kilos a puro pedal?
Foto Santiago Oliver

Foto Santiago Oliver

Como lo testimonian los cicloviajeros, los recicladores urbanos y otros laburantes del pedal, cuando el desafío es transportar más carga, el carro es la respuesta. Así lo cree Pablo, quién comenzó por armarse un carro monorueda para viajar y terminó usándolo también en la ciudad. “En el tránsito urbano el carro se comporta muy bien y me resulta muy útil para mover materiales para reciclar, que aunque no son muy pesados, ocupan mucho lugar. Pero eso sí, hay que llevar si o si un banderín informando que sos un vehículo más largo, ya que los automovilistas no lo llegan a ver” señala. Si bien los clásicos carros para cicloturismo de un rueda pueden ser usados en la ciudad sin problemas, la gran mayoría de ellos tiene un límite de carga que ronda los 40 kg. y no siempre cuentan con una superficie adecuada para transportar objetos de mayor volumen. Aunque un kilo de hierro pese lo mismo que un kilo de plumas, no ocupan el mismo espacio…

Taller Origami, fabricantes de carros

El desafío de transportar cargas mayores en bicicleta, tales como muebles, maquinarias o materiales para la construcción solo puede ser resuelto con un carro de dos ruedas. Así lo afirman Fran de Vedia (34) y Emiliano Biaiñ (34), dos emprendedores apasionados por las bicicletas, creadores del Taller Origami (http://www.tallerorigami.net). El emprendimiento, si bien empezó con la producción de hamacas para viajes, se fue ampliando hacia la fabricación de carros para bicicletas, en parte porque a ambos son persistentes recicladores de cosas que encuentran abandonadas en la calle. “Y no vas a estar llamando a un flete cada vez que encuentres algo para llevar a tu casa…” señalan entre risas. Después de verificar que en el mercado local no existían ofertas para este tipo de carros y que importarlos era casi imposible; decidieron invertir en herramientas e instrumental y comenzar a producirlos ellos mismos.

Caramañola ampliada.

Caramañola ampliada.

La primera consigna que se fijaron para la fabricación de los carros fue la de conseguir un vehículo que además de ser fácil de manipular y de guardar, sus medidas no resultaran un obstáculo para situaciones cotidianas como atravesar el molinete del tren o circular por las bicisendas. Luego de encontrar y compartir información con amigos de la bici, junto a un intenso proceso de aprendizaje; lograron alcanzar un diseño de carro con medidas optimizadas, una gran capacidad de carga, completamente plegables como para guardarlos debajo de una cama y fáciles de desarmar -de allí el concepto Origami-.  Además de estas prestaciones, lograron una optima relación entre el peso y la carga, ya que con un peso cercano a los 8 kg., el carro puede transportar cargas en torno a los 100 kg.

Todos los carros para bicicletas del Taller Origami se fabrican de manera personalizada en rodados 20´ y 16´, con barandas para mejorar la estiba de la carga y elementos de seguridad tales como reflectivos y banderín. Si bien el rodado 20´ se comporta mejor frente a las irregularidades del camino, el 16´ tiene la ventaja de que “baja” un poco más la carga haciendo el pedaleo más estable. “Nuestros carros son un desarrollo ciento por ciento nacional. Las piezas que lo integran son fabricadas en su mayoría por nosotros, excepto el rodamiento de la rueda, y las piezas de enganche” apuntan con orgullo. El universo de usuarios de carros para bicis que atiende Taller Origami es muy diverso. Los hay artesanos, mecánicos, carpinteros e “inclusive nos han pedido carros para llevar a las mascotas, tortas, violoncelos y hasta acordeones” señala Fran. Es que “que los carros son muy útiles para llevar cosas que no entran en un auto o son muy chicas para un flete como maderas o bicicletas” y no dudan en afirmar que para cargas grandes en distancias cortas, las bicicletas con carro son el vehículo óptimo.

(más…)

Bicicletas y Equidad Vial

20 de mayo 2016 Marcela Espíndola
 
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Te presentamos un artículo que publicamos en la reconocida revista “Transporte y Territorio” del Instituto de Geografía de la Universidad de Buenos Aires, donde desarrollamos por qué la bicicleta tiene un enorme potencial para enfrentar el flagelo de la violencia vial, colaborar en la pacificación del tránsito y democratizar los espacios viales. Podés leerlo aquí.