Dos años de Ciclofamilia

16 de abril 2012 Fernando Rinaldi
 

Carreras

La literatura de aniversarios suele ser odiosa e inevitable, pero aún así cumplimos dos años en la red. Sabemos por nuestras rústicas formas de medir el tiempo, que éste pasa y que una de las pocas maneras de evitar que lo que vimos y sentimos se nos escurra “como lágrimas en la lluvia” es imponernos algún tipo de balance, de retrospectiva. En todo caso, si los alimentos son los que nos han dado la forma física que asumimos; la manera en cómo recordamos y trasmitimos nuestra experiencia en la tierra es la que dibuja los contornos de nuestra alma. Y en la escritura, un parte de lo pedaleado y vivido -la otra permanecerá inescrutable- puede convertirse en historia, en legado, pero principalmente en experiencia compartida.

Inicio

Cuando empezamos con este blog imaginábamos una pequeña tribunita desde dónde animar a otros padres a pedalear con las y los chicos sin recargarlos de consejos vanos, discutir algunas iniciativas y compartir con algún otro ciclista perdido en lo virtual retazos de ciclocultura difíciles de apreciar para el ocasional compañero de cola bancaria o para el estimado compañero de trabajo y jornada. Si es que esto era un objetivo, es posible que lo hayamos cumplido de acuerdo a algunos mensajes, correos y comentarios. Sin embargo la experiencia del blog se mostro más vasta y feliz que la de solo intentar consejos o abusar de la primera persona para hablar sobre uno mismo.

Vituallas para todos

Esto quizás se deba en gran parte a la irreversible experiencia de y en Masa Crítica. Si escribíamos con la secreta esperanza de encontrar a otros pedalistas de la ciudad, Masa Crítica nos revirtió la esperanza y empezamos a escribir para evocar a tod@s l@s ciclistas que conocimos y con los cuales, dos años después, compartimos no solo amistades de grandes presagios, sino la posibilidad concreta de ser parte de proyectos tan divertidos como colectivos. Junto a la Masa, pusimos nuestras placas consigna como un señalamiento rodante del pertinaz y compartido intento de ofrecer una forma distinta de ver, vivir y andar la ciudad, casi como un eufemismo del mundo.

Cincuenta y seis posteos mediante, descubrimos que lo que se cuela en nuestras letras es esencialmente una invitación -compartida por el grueso de l@s pedalistas porteñ@s- a no tenerle miedo a la calle en ninguna de sus formas. Una invitación que es casi un programa de cambio social y se nos ha convertido en nuestra máxima de vida familiar.

Nosotros

¡Un abrazo a nuestr@s seguidor@s, suscriptor@s, amig@s y lector@s que hicieron más grande nuestra familia!

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