Masa Crítica de Enero o la ciclista indiferencia al almanaque

11 de enero 2012 Fernando Rinaldi
 

dado vuelta estas vos

Cualquiera puede caer en las tentadoras expectativas que a veces suele ofrecer el calendario gregoriano. Por ejemplo, que la primer Masa Crítica porteña de 2012 haya sucedido el primer día del primer mes del año ya es un hecho en principio asombroso, solo perfectible si la coincidencia hubiera sucedido en la primera hora del año. En la sombra de esa expectativa, en el año del fin del mundo, acudimos a la Plaza de la República Masacritiquera a encontrarnos con los varios cientos de ciclistas -luego miles- que se congregaron a la sombra del Obelisco como todos los primeros domingos de mes de años anteriores y futuros.

Homenaje a Luis Bleriot

El fuerte sol imperante, como el año anterior, dispersó la ocupación de la Plaza y nos confundió un poco respecto de la cantidad de participantes. Fue tanta la confusión que en un tono melancólico, quizás recordando nuestras primeras incursiones ciclomasísticas antes del gran salto cuantitativo que para nosotros sucedió entorno a septiembre de 2010, le dijimos a Pescau “vamos a ver como marcha la Masa sin tener la ventaja numérica que últimamente tuvo”. Pronto nuestras palabras, fruto de la insolación, fueron silenciadas por el silencio mayor de las ruedas, las cadenas, los pedales y las gentes que por la avenida Nueve de Julio empezaron un recorrido rumbo al río, al sur y a la ciudad.

Musas

Al conjunto de bicicletas coherentes y absurdas que suelen habitar la Masa Crítica, se le sumaron como guardianas dispersas, un grupo de musas pedalistas con coronas de laureles y todo. Como muchos amigos saben, las musas son quizás las hijas dilectas del dios Zeus y trabajan como diosas inspiradoras del arte y las ciencias. Lo que la tradición helénica no cuenta es que el dios Zeus, luego de crear al hombre junto al resto de los dioses del Olympo y a sus historias de enredos; decidió exiliarse en España y fundar una reconocida fábrica de bicicletas que, vencida por la inesperada diosa de la crisis, cerró en los años 80´. ¿Será que estas musas a pedal, cansadas de un Zeus vencido e impotente frente a la crisis helénica y defraudas de haber ayudado a cantores como Ricardo Arjona, se tomaron un tiempo de búsqueda mientras pedalean con nosotros por Buenos Aires? Si es así, esperamos que hayan encontrado algo de iluminación y la compartan con los mortales.

La dictadura, la naturaleza y una de Piratas

Compacta

Muchas veces hemos escuchado en poesías de distintas vertientes que la vida venció a la muerte, el mal al bien, la verdad a la mentira. Pero muy pocas veces podemos ver con nuestros propios ojos la materialización del verso, tal como sucedió en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, que la Masa bordeó para disfrute de los viandantes. Este singular espacio de la ciudad fue el depósito de los escombros del delirio autopístico del sangriento intendente de la última dictadura Osvaldo Cacciatore (admirado por el actual jefe de Gobierno). El basural del tirano se convirtió, en silencio y sin intervenciones, en el renovado hogar de pájaros y plantas autóctonas y en uno de los centros de ocio más querido por los porteños, a pocos pasos del Microcentro.

La verdad sobre el chic

Andando por la Boca, en un ambiente más portuario, nos cruzamos con el payaso pirata Wilson a bordo de una fascinante máquina construida por la Legnano en Argentina en los años 70’ llamada remocleta. El ingenio funciona remando propiamente, a través de un sistema de poleas que impulsa las ruedas. Según nos dijo el pirata Wilson, la remocleta es una buena metáfora de la vida, difícil cuando hay que empezar a remar, placentera cuando se consigue algo de inercia. Sea en baja o en alta, la clave de la remocleta y de su mejor metáfora parece ser no dejar de remar nunca.

Piratas y Remocletas

Es muy probable que no existan los tesoros que buscan los piratas, quizás no sean más que inventos alucinados del ron. Aún así, el Shala, fascinado por ver un pirata en vivo y sin el logo de la Disney, mantuvo una larga charla con Wilson sobre los distintos lugares donde pueden estar escondidos los tan mentados tesoros. Alcanzamos a escuchar que ellos hablaron de fabulosas islas remotas solo accesibles en biciscafo y de lugares más concretos y visibles como el corazón y la niñez. Si bien no pudimos descubrir ninguna pista concreta que pueda marcarse en algún mapa Filcar; el encuentro con el remero pirata tuvo la virtud de ponernos en estado de búsqueda, de devolvernos la fiebre de sentir que allá afuera, el tesoro sea cual fuere, nos sigue esperando. Y eso ya es como haber encontrado algo.

Fixie Technicolor

Nos disipamos en el Parque Lezama para recargar vituallas y actualizar los pañales del Lolo. Para desgracia de los vendedores de almanaques, la Masa Crítica volvió a demostrar ser dueña de su propio tiempo ciclista y las alusiones a que algo más que la Masa podía pasar por la combinación impuesta de las fechas no pasaron de un sentido “feliz año”, quejas por la cantidad de vidrios en la calle y voces aflautadas por el licor de los festejos de la noche anterior. Tanto mejor, en la Masa Crítica hay lugar para casi todo, pero no para la obviedad tirana de los calendarios.

Pañales, por favor.

PS Meteorólogos de Buenos Aires, pronostiquen siempre buen clima los primeros domingos de mes. 

2 comentarios

  • Hola muchachis

    Vengo de compartir una mañana exquisita de charla deliciosa con vuesas mercedes, así que me limito a los siguientes dos puntos: (valga la redundancia 🙂
    1) ¡Cómo lo escracharon al “Lolo”! Ya me imagino cuando lo agarren en una razzia dentro de veinte años, y a pesar de la barba le digan “Vos andabas en bici de bebé, tenemos pruebas”.
    2) No sé si disminuiré o aumentaré los miedos y prejuicios sobre Linux, pero cuando hago el siguiente simple comando …
    for x in {1950..2012}; do cal 1 $x |grep ‘ 7$’|sed “s/^/$x/;s/ .*//”; done
    me da como resultado los años desde 1950 hasta ahora en los que el primero de enero (el 1 después de cal) fue domingo.
    1950
    1956
    1961
    1967
    1978
    1984
    1989
    1995
    2006
    2012
    Parecería que con bastante regularidad suceden en un ciclo de 6, 5, 6, y 11 años. En promedio, 28/4=7 años, como era de esperarse.

    Sin otro particular, vermouth con papas fritas!

    Saludos.
    P.

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