Masa Crítica de Julio como una añoranza de la primavera

5 de julio 2011 Fernando Rinaldi
 

Tribu

El fin de semana empezó con promesas de mucho movimiento ciclista. El viernes por la noche en La Fabricicleta tuvimos el gusto de compartir la amena charla sobre cicloturismo dicha por Félix y su socio de viajes; mientras que surcando la selva digital nos enterábamos por Susana que en Resistencia, otros pedaleros realizarían la coincidencia bicicletista el domingo casi a la misma hora que la Masa Crítica porteña. Para el sábado, además del frío, estaba pronosticado en Buenos Aires un evento de veinticuatro horas pedaleando en torno al Obelisco porteño que se suspendió aparentemente por la aparición en el mismo lugar de otro evento de tipo electoral. Vimos el domingo de la Masa Crítica en algunas imágenes mañaneras, a un rabino participante que abandonó su religión, no para pedalear como parecía, sino para sumarse a las mas disparatadas, amarillas y reaccionarias consignas terrenales. Pero ése, es otro posteo.

Más colores

Tuvimos la suerte de conocer en el Obelisco a la Tana, con quien despuntamos la primaveral idea de organizar un encuentro ciclista -por algun motivo huímos de la palabra bicicleteada– mas dirigida al disfrute de los hij@s y sus sillitas. A este evento, si sucediera, estarán invitados desde luego los tíos, los abuelos, los amigos y los ricos budines chocolatados de María Mara. Clara nos contó de las buenas experiencias que tuvo como integrante de la comunidad Warmshower. Este grupo de hospitalarias personas ofrecen alrededor del mundo una ducha caliente a los viajeros ciclistas sin mas contraprestación que una buena anécdota y otra ducha probable; quizás en Alejandría o en Cantón. Una vez que terminemos el baño de casa nos sumaremos, total donde comen cuatro se bañan cinco.

Máquinas y tribus

Wlson y su máquina

Un rasgo que distingue a la cultura ciclista de cualquier otra forma de arte es que los objetos que produce no pierden su utilidad a medida que desenvuelven su estética. Esta premisa la pudimos constatar con claridad en la fabulosa bici que construyó el cicloyaso Wilson junto al guru Santy Oliver -de quien recibimos excelentes noticias para él y para el colectivo ciclista en general-. Ellos, a partir de un cuadro de una 20´, resituaron la caja pedalera un poco mas arriba, pusieron una ruedita 16´ atrás y le agregaron un manubrio desproporcionado. Según nos informa el cicloyaso pronto le colocarán a la máquina un injerto para hacer willis sostenidos y sorprender aún más al público presente. Maravillas de la bicicleta, Wilson logra transportarse con eficiencia y con solo una pirueta de su oficio, convierte el vehículo en parte de un ensayado espectáculo circense.

Feria

Una estimada amiga de este blog estrenó en el enriedo una bicicleta de origen sureño, azul e inglesa con ajustables frenos a varillas. Tambien se vió en esta masa a una original boutique rodante que ofrecía remeras con motivos ciclistas que vía feisbuk se pueden apreciar buscándolas bajo el sugerente nombre de Liberté. El grupo de fixies aportó su tono al pelotón con máquinas cada vez más desafiantes y definidas en la especialidad, mientras  unas personas uniformadas con un blanco de rescatista nuclear con bicicletas de todos los tamaños, repartieron carteles de “un auto menos” con su firma. Marketing autogestivo, sugirió una participante. En la próxima, esperamos poder fotografiar los muy interesantes trabajos que vienen realizando los talentosos amigos de Rashe Cycles.

Tu ruta es mi ruta

Despreocupación

La Masa largó por Corrientes y como es tradición, en la bajada hacia Leandro N. Alem, algunos participantes se encontraron con la Pachamama sin otra ofrenda que un pedazo de pantalón arrancado en la caida. Luego de un viraje por Puerto Madero, subimos por Córdoba y nos dirigimos a la avenida mas larga del mundo realizando una larga recta que nos llevó a la calle Yatay y su ferroviario tunel. Por Rivadavia muchos participantes descubrieron que de las rendijas que ventilan el subte “A” salía un calor reparador y se dedicaron a rodarlas extendiendo sus manos para combatir el brutal frío de la jornada. Nuestra superstición salamanquera si bien nos permite viajar en subte, tiende a descreer de los favores de los avernos, por lo que esperamos que los ciclistas enfrentados a tales calores se encuentren bien y fuera de cualquier embrujo o pacto diabólico.

Naranjas

La suerte, que es la verdadera dueña del talento y las intenciones, nos fue acercando a nuestro destino final y convirtió en un largo acompañamiento lo que iba a ser un paseo fugaz por la Masa producto del frío. Ya en el Parque Centenario y cumplidos los torpes requisitos del coraje, decidimos con el Shala rebotar por el pavimento de Marechal para volver al calor del hogar. Al desengancharnos pudimos ver a los cientos doblar rumbo a La Paternal guiados por la puglesiana impronta de una estampita colocada en una rueda. ¿De donde salen los tantos? ¿Qué raro agujero temporal hace que sintamos en la largada que somos una cantidad y al promediar se sienta que somos mas del doble de ese primer sentimiento? ¿Es qué hay una comunicación oculta, una roca radioactiva que guía magnéticamente a los ciclistas al encuentro de la Masa durante la tarde? ¿ O es solo que no sabemos contar? Con Pescau, reconocido amante de las estadísticas que nos ofrecen perplejidad, coincidimos como ya lo habíamos hecho con Martin en el encuentro pasado, en que la Masa logró un piso importante de participantes para suerte de la ciudad de Buenos Aires y sus habitantes.

Mas clowns

Como aprendimos el viernes y reafirmamos charlando con Pablo, su novia ya pedalante y con tantos otros en los tantos encuentros; las alforjas de los ciclistas suelen contener alguna memoria familiar de la que se hereda la estirpe y varias historias repentinas o meditadas de superación personal y personalísima. Desde un tío que regaló una rodado 16 deslumbrante (o una pistera que hoy vimos andar orgullosa y en buenas manos) hasta alguien que dejó de fumar y enfrentando un destino llegó a Alaska solo por llegar; las bicis son algo mas que vehículos que nos llevan del punto A al punto B.

Las estrechas mentes que piensan que las bicicletas son solo un medio de transporte, quizás tambien declaren que el vino no es más que un líquido con etiles o que las comidas no son otra cosa que calorías y proteínas. Allá ellos, que saben a donde van y qué es lo que las cosas son. Nosotros por lo pronto quemamos los mapas de la tierra en busca de alguna cartografía sedosa que nos guíe por el trayecto Masacritiquero y nos deje, como cada primer domingo de mes, en una esquina donde la felicidad rima con infancia y el sueño del Shala en la bicicleta no cause sorpresas sino solo una saludable y reconfortante envidia.

Hacia la Noche

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