Masa Crítica de Noviembre y las cicloprofecías familiares.

14 de noviembre 2011 Fernando Rinaldi
 

Panchi

“Tío, que bueno que llegó este día” dijo mi sobrino mientras nos dirigíamos con una intima convicción a orinar en los baños de una multinacional de hamburguesas ubicada frente a la Plaza de la Repúblicamasacritiquera. La Flaca, una vez confirmado el debut del Panchi, profetizó sobre los cantos y avatares por los que iba a circular en la Masa Crítica como si fuera una gitanilla del pedal que lee el futuro en los rayos de las ruedas. Los vaticinios de la tía adivina lo informaban de que iba a cantar la consigna “autos no, bici sí”, que se asombraría con bicicletas únicas, comería budines y caramelos de regalo, participaría de un circo ambulante con payasos, equilibristas y musiqueros y por el mismo precio, iba a ligar globos de colores repartidos por chicas en bicicletas con canastos.

Surrealista, gótico o qué

El Panchi pudo comprobar el cumplimiento del primer pronóstico ni bien llegamos y se puso a admirar a los singulares ingenios del pedal – algunos reclinados, reconstruidos otros como la de Alejandro o de corredores belgas anclados en mi infancia como la del Santi– que como todos los primeros domingos de mes se congregan frente al obelisco a las 16 horas. Haciendo de la sillita trasera de la bicicleta su oráculo, el Panchi se dispuso a esperar, tranquilo y expectante, la segura realización del resto de las profecías, con la fe puesta en las palabras de su tía como único equipaje del domingo.

Puerto Madero y la automaquia

Queremos Salir

Cuando la grupetta empezó a girar en torno al Obelisco cual si fuera una danza ritual; el Panchi me preguntó si el evento se trataba de girar en torno a la plaza. Me di cuenta que en cierta forma había logrado entrar en la dimensión Masacritiquera, y se encontraba abierto a las muchas posibilidades que la tarde, como un abanico soleado, empezaba a ofrecernos.

Después de algunas vueltas, encaramos la línea recta por Corrientes y con Pescau y sus sonetos, nos dejamos caer por la histórica bajada de Leandro Alem, no para emular a los líderes europeos que dejan caer a sus sociedades con tal de salvar a los bancos, sino para ascender colectivamente hacia el lugar al que nos llevara la energía humana del pelotón.

Corrientes

Por Puerto Madero, un efectivo de la prefectura hacía señas para que avanzáramos en un desesperado intento por descomponer el orden instaurado por los ciclistas y sus bicicletas. Al indicar lo obvio, sus señas resultaban vanas y a la vez vanidosas. Enfrente del uniformado, un blanco auto alemán, de esos ostentosos, de esos que ofrecen una instantánea de la personalidad de sus dueños; esperaba de manera polarizada que la coincidencia ciclista se fuera para recuperar su ingenua hegemonía de la calle. Intentando descubrir la mirada del chofer, que se escondía en la negritud del vidrio, nos dimos cuenta que la bici por suerte no es para personas que tengan algo que esconder o que se escondan de algo. Tal transparencia ¿será también parte de la inspiración de los que andan “desnudos frente al tránsito” en la World Naked Ride? ¿Será la bici capaz también de desnudarnos el alma?

Clasicos

Al doblar por Independencia, a la altura de la Facultad de de Ingeniería se desarrolló una interesante corrida de automaquia -prima luminosa y no cruel de la tauromaquia– entre el alegre pelotón y un motor V8 de un coche color azul. El motor, incentivado por el picador de su chofer, rugía y resoplaba nervioso en su corral de calle mientras el colectivo masacritiquero, a falta de capas rojas y trajes ajustados de lentejuelas lo desafiaba inofensivamente con aplausos y sonidos guturales. El V8 contestaba a los  cantos con más bufidos embragados; que el pelotón simulando una verónica, respondía con más aplausos y chiflidos. La lid terminó sin rabos cortados ni consecuencias mayores y nos alejamos de la escena al ritmo del “autos no, bicis sí” mientras Panchi me apuntaba con entusiasmo “Tío, tío, la canción que me enseñó la Tía”. A escasas cuadras de la largada, otra de las cicloprofecías se había cumplido, esta vez en una escena sin silenciador.

La ecuyere del asfalto

Por Rashe Cycles

Antes de adentrarnos en las cuestas de Avenida Garay nos cruzamos con Mercedes que cumplió con el vaticinio de los budines gratis para disfrute del Panchi. Con ella coincidimos que la Masa Crítica es también pan y circo; solo que en vez de proporcionar embobamiento y poder a los emperadores, en su autogestión, los minimiza dejándolos de lado. En todo caso, imaginamos que la Masa intenta no permitirles a los contemporáneos Nerones empresariales apropiarse de una de las combinaciones más perfectas de lo humano y la recrea, en cada uno de los budines, en cada mate, en cada empanada y en cada payaso; para su propio disfrute gratuito y colectivo, lejos del poder y los poderosos.

Bici Miles

Como buen circo, no faltó la orquesta en vivo, los payasos y payasas -por cierto no lo cruzamos a Wilson- y las muestras de distintas destrezas sobre la pista urbana. Sobresalió de todos los espectáculos presentes una esbelta ecuyere que montaba a uno de los maravillosos oniriciclos de Juan Manuel como si fuera una alada tropilla de caballos blancos. Vimos en la avenida Jujuy y algo, como Juan Manuel asistía a la ecuyere para recuperar la monta y la vimos saltar hacia el alto manubrio con una gracia que merecía redoblantes y reflectores. El Panchi, desde su butaca móvil y privilegiada, no dejaba de señalarme el galope de brisa de los fabulosos oniriciclos mientras un trompetista rodante cerraba el círculo de otra de las cicloprofecías.

Ecuyere

Nos separamos en Otamendi y Díaz Vélez en una de las bicisendas que inaugurara el intendente afecto a los helicópteros. Siempre es grato despedirse del pelotón mirándolo pasar, asistiendo al despreocupado desfile de rostros conocidos y por conocer. Cuando todos los ciclistas terminaron de pasar, el Panchi me preguntó con una dulce timidez sobre las chicas de los globos a las que no había visto. No recuerdo que le respondí, algo zonzo seguro, pero me sentí aliviado; en la profecía incumplida ambos encontramos la mejor excusa para volver a encontrarnos el próximo domingo 3 de diciembre a las 16 desde el Obelisco en Masa Crítica.

Independencia

2 comentarios

  • Ecuyere dice:

    Qué linda nota!! Y gracias por lo de Ecuyere! (carita vergonzosa, je).

  • Ecuyere dice:

    Ah… hubo otro momento, cuando estaba en mi corcel de altura standard, en que también oficié de “notera” de la Masa. Entrevisté a algunos pequeñines, pero a Panchi no lo crucé! Espero que sea en la próxima. Saludos cíclicos!!

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