Nicolás Masuelli, el constructor de Bicicletas de Bambú*

30 de enero 2017 Fernando Rinaldi
 
DSCN0015

¿Será porque la bicicleta es uno de los objetos más reconocibles del planeta que cuando nos encontramos con alguna variación en su diseño, alguna innovación en los materiales por más mínima que sea, quedamos sorprendidos y curiosos por ver de qué se trata el ingenio? Para el rosarino Nicolás Masuelli de 31 años, asombrar es parte de su pedaleo cotidiano desde que en el 2007, sacó a la calle la primera bicicleta de bambú construida por él mismo, con el práctico objetivo de tener una máquina que fuera cómoda, liviana y versátil para viajar por América Latina.

Si bien las bicicletas de bambú no son una novedad en la historia de los velocípedos -de hecho la primer bicicleta de bambú fue presentada en Londres en 1894 con gran éxito- el renacimiento de estas bicis en el inicio del siglo XXI está indudablemente vinculado a la búsqueda de construir objetos utilizando productos y materiales que sean amigables con el medioambiente y se salgan de los patrones de la estandarización industrial.

Construyendo bicis de Bambú

Las bicicletas de bambú combinan la virtud de la bici como vehículo no contaminante con el origen sustentable del bambú que como material “viene muy bien pensado para ser eficiente de manera natural” según afirma Nicolás. De cualquier forma advierte que hay que plantear bien el diseño de la máquina para no caer en las cosas que la naturaleza no consideró ni tuvo por qué hacerlo. Uno de los factores críticos en la construcción de estas bicis son las formas de realizar las vinculaciones entre las cañas, nos cuenta; donde las técnicas varían de acuerdo al gusto y saber de cada constructor y se pueden hacer con fibra de carbono y con fibras naturales. “Hay que trabajar el material de tal manera que la vinculación se haga eficazmente porque la caña tiene sus particularidades, ninguna caña es igual que la otra” señala.

DSCN0020

Para Nicolás las principales virtudes del bambú puestas en una bicicleta son su gran flexibilidad y una excelente transferencia de la energía que junto a una buena amortiguación, termina generando un andar mucho más cómodo. “Se siente que la bicicleta se adapta mejor a tu pedaleo, lo que la hace muy funcional” y cuenta que muchos ciclistas competitivos que han probado cuadros de bambú han dicho que llegan menos cansados al final de la carrera o del entrenamiento. Esta singular característica se le atribuye a la flexibilidad que tienen las vainas superiores, que son finitas; ya que si bien en el triángulo superior del cuadro se busca maximizar la rigidez, como en las vainas inferiores, “las superiores tienen una pequeña absorción de los golpes del camino, como en las bicis de carbono, pero que en las de bambú es mucho mayor” sostiene.

Nicolás reconoce que una parte considerable de su saber como constructor de cuadros y bicicletas de bambú lo obtuvo haciéndolas ya que “en lo inherente a este material no hay mucha información técnica; hay una dualidad muy marcada entre la información teórica y la empírica” y recuerda que cuando comenzó a construirlas solo se destacaban los diseños del eslovaco Brano Meres y del norteamericano Craig Calfee. Quizás esto fue uno de los grandes incentivos de Nicolás para ponerse a desarrollar bicis de bambú, ya que confiesa que lo que más lo apasiona de estas máquinas es que no se pueden extrapolar de manera directa las técnicas y los saberes utilizados con otros materiales. Es que en las bicicletas de bambú la innovación no solo se limita a la caña, al material; sino que también implican nuevas geometrías y nuevas formas de pensar y realizar una bicicleta en su conjunto; haciendo cada máquina única e irrepetible.

Un material estratégico

Nicolás Masuelli logró que sus diseños de bambú fueran testeados en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y superaran las rigurosas normas ISO para bicicletas urbanas, lo que habla a las claras sobre la potencialidad de este material. “Me interesa mucho el impacto social de esta tecnología, que usa un material natural, que puede generar empleo consumiendo pocos recursos y porque no, haciendo un objeto que es funcional a un nuevo modelo social donde hay más bicicletas, donde se valoran los objetos más durables y sustentables”, dice con entusiasmo.

487493_287048268076919_440914354_n

Si bien aún es posible conseguir cañas en la Argentina con relativa facilidad, Nicolás advierte una lenta merma de los cañaverales del país, amenazados por el avance de la frontera agropecuaria y por una creciente demanda del material para ornamentación, entre otros factores. Esta descenso resulta preocupante debido a los posibles usos alternativos que este material puede tener y que aún no han sido desarrollados. Cuenta que en otros países de Sudamérica ya se han hecho experimentos usando el bambú para construir viviendas, o como en Bolivia, donde muchos municipios cultivan la caña en las veras de los ríos, porque ese rizoma hace como un entramado que retiene los deslaves. “En todos lados donde se plantea su uso se obtienen resultados muy positivos, pero es muy importante planificar el abastecimiento” sostiene.

Nicolás no duda que el bambú es un material que pronto revolucionará no solo la forma de pensar la bicicleta sino que impactará en la producción de muchas de las cosas que nos rodean. Si bien reconoce que es largo el camino, principalmente por la cultura de consumo de nuestra sociedad; él se muestra muy optimista.

Si la bicicleta, tal como la conocemos, fue uno de los grandes objetos que impulsó la revolución industrial a finales del siglo XIX ¿por qué no pensar que las bicis de bambú puedan ser una de las grandes protagonistas de la era post industrial que parece avecinarse?

*Una versión de esta nota la publicamos en la revista Ciclismo XXI de enero de 2013.

2 comentarios

  • matias fernández long dice:

    Tengo mi Bambucicleta firmada por su artista y constructor. A mayo de 2017 pasó los 57.500 Km. y ha completado con éxito y por segunda vez el Desafío del Río Pinto. La primera vez fue en 2015.

    Compré la bici en 2011 y la pedaleo 10.000 Km. al año yendo al trabajo.

    ¿Cuál será el límite de la vida útil?

    Solo con 10.000 Km. al año se hace lenta la prueba pero avanzo a firme paso de tortuga.

    Tengo 55 años, en unos 4 años más ¿llegará a los 100.000 Km.?

  • Jorge Joaquin Cervantes dice:

    Hola, busco contactar a Nicolas. Me podrían ayudar? algún correo, FB.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *