Pedaleá como una piba, transformá tu ciudad

16 de mayo 2017 Marcela Espíndola
 
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Foto: Victoria Menegolla

Así como el primer colectivo social que hizo de la bicicleta un símbolo y una herramienta clave en la lucha por sus derechos políticos fueron las feministas sufragistas, hoy la bicicleta sigue siendo una de los mejores instrumentos para exigir el pleno goce y ejercicio del derecho a vivir una vida libre de violencias.

Una reciente encuesta publicada por la Secretaría de Transporte porteña daba cuenta del crecimiento de mujeres ciclistas en la Ciudad de Buenos Aires, aunque sólo tomaba como muestra las que usan el sistema público Ecobici, número que triplicaba el de 2010 (año de lanzamiento del sistema), y casi igualando el número de ciclistas varones usuarios del servicio.

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Foto: Florencia Arienta

Estas cifras hablan poco y nada de las características de los viajes, de los trayectos, y de los recorridos de los viajes de las mujeres; por qué las mujeres usan o no usan el sistema: del por qué se trasladan en bici y no en otros medios de transporte; en definitiva, estos datos hablan poco de nosotras y de cómo nos movemos en bici.

Las mujeres tenemos necesidades específicas y diferencias de movilidad en relación a los varones. El miedo o precauciones ante el peligro o la aversión al riesgo, la violencia de género, la opinión de las personas cercanas, etc, son algunos de las dificultades con las que se encuentran las mujeres para moverse en la ciudad.

“El transporte no es ‘neutro al género’” sostiene el BID, y así lo creemos. En nuestras ciudades, la población más vulnerable tiene una movilidad limitada, repercutiendo en menores oportunidades de empleo, educación y servicios de salud. Una encuesta de hogares del 2015 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), da cuenta que 7 de cada 10 personas que viven en pobreza son mujeres, y que la recarga de sus responsabilidades domésticas, redobla el impacto económico en sus posibilidades de transportar y viajar.

Por todo esto, como sociedad civil no podemos ignorar el potencial transformador que tiene la bicicleta en la vida de las mujeres.

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Foto: Victoria Menegolla

Desde Ciclofamilia estimulamos y celebramos la formación de Mujeres sin Frenos, grupo autoconvocado de mujeres que en Buenos Aires reclama a puro pedal, un mayor disfrute del espacio público, denuncia el acoso callejero y los altos niveles de violencia vial del que son doblemente víctimas (por ser ciclistas y mujeres).

Se encontraron por primera vez, con la masiva movilización del 8 de marzo pasado, que ponía en la agenda de todos los poderes del Estado la desigualdad económica como la base de todas las formas de las violencias.

Y allí, casi sin conocerse, convocaron a otras a pedalear juntas. Sólo mujeres. Sin mayores explicaciones. Para compartir entre ruedas, todo lo que viven, sienten y sufren cuando se mueven en la ciudad.

Ellas pedalean una vez por mes. “Es mi compañera inseparable; es la que me quitó el mal humor; es mi compañera de baile…” dicen. Ellas adoptaron la bicicleta como medio de transporte porque les da independencia y autonomía, las empodera, las hace visibles, las estimula a participar sin miedos del espacio público, y contagian positivamente a otras que aún tienen reparos.

Para ellas, la bicicleta ha sido la herramienta de transformación de sus vidas y es con ella, que transformarán las ciudades.

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Foto: Florencia Arienta

 

3 comentarios

  • Cecilia dice:

    Excelente nota!! Arriba las mujeres!!

  • Ana dice:

    Hermosa nota, una gran iniciativa. Espero que se sumen mas y mas mujeres! 🙂

  • Rossana V Martinez dice:

    Para mi aprender a andar en bici fue una conquista a mis 43 años cumpli una materia pendiente!!gracias marce!!

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