“Seguí adelante y ahora ¡no me para nadie!”

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Me enseñaron a andar en bicicleta a los 11 años pero después nadie me acompañó a seguir andando. A medida que pasaron los años fueron apareciendo miedos relacionados a algo que parecía que para todos era muy natural. Comprobé que no es cierto eso que repite mucha gente “es como andar en bici, nunca te olvidas”, cuando a mis 14 años lo intenté nuevamente y me di cuenta que me daba mucha verguenza que observaran mi torpe andar.

Pasaron los años y dejé de intentarlo, me convencí de que era algo que no iba a poder aprender de grande, que si no era un hábito inculcado desde niño ya era algo imposible.
Los viajes volvieron a despertar mis ganas de aprender, darme cuenta que había ciudades o paisajes que quería recorrer en bici. Fue en la previa de un viaje que me puse a buscar información sobre clases de bicicleta para adultos y fue así que conocí a Ciclofamilia.
Este año concreté uno de mis sueños gracias a uds, no sólo logré vencer un miedo sino que pude comprobar que cuando me propongo algo y pongo toda la energía en eso, los obstáculos se vuelven desafíos a superar.
Fernando y Marcela tienen un método eficaz para que cualquier adulto logre andar en bici, pero sobre todo tienen una calidez y humanidad que generan el clima propicio para animarse a equivocarse y a seguir insistiendo.
Y como frutilla del postre, armamos un grupo humano hermoso con el que seguimos saliendo a pedalear y nos seguimos poniendo nuevos desafíos.
Nunca me voy a olvidar la sensación que tuve al lograr mantener el equilibrio, y las palabras de Fernando que me decía que es un segundo el que hace la diferencia; estás a punto de lograrlo pero entrás en pánico, pensás que te vas a caer y te paralizás, pero esta vez seguí adelante y ahora ¡no me para nadie!