Sobre cascos, registros y prioridades*

11 de marzo 2015 Fernando Rinaldi
 

¿Cuántas veces hemos escuchado encendidas quejas sobre el colapso del tránsito en las grandes ciudades, sostenidos lamentos por algún choque  o alarmantes advertencias sobre la polución ambiental producida por el transporte automotor? Sin embargo, paradojas de la vida en sociedad, cuando la bicicleta comienza a ser parte de la solución, caen sobre los ciclistas un sinnúmero de sesgos y prejuicios sobre su estar en la calle.

De http://ridesabike.tumblr.com

De http://ridesabike.tumblr.com

Ya no quedan dudas de que la bicicleta es una opción viable de transporte para miles y miles de ciudadanas y ciudadanos de todas las clases sociales de nuestro país. Su presencia cada vez más masiva y cotidiana, está cambiando el paisaje vial y la cultura urbana de las grandes ciudades de Argentina. Al pedalear, los ciclistas no solo están ahorrándole a la economía litros y litros de combustible, sino que están construyendo, casi sin saberlo, una ciudad menos  violenta. Pero, como suele suceder con cualquier grupo humano cuya existencia demande transformaciones en las formas de organizar la sociedad, este tendrá que enfrentar resistencias políticas, culturales,  económicas y también simples y sencillos prejuicios. Prejucios que pueden convertirse en sesgos y resquemores que terminan rebotando en muchos medios masivos de comunicación a los que les cuesta lidiar con formas nuevas y autónomas de moverse por la ciudad.

Durante los últimos meses pudimos registrar dos ejemplos interesantes de estos sesgos sobre los ciclistas, que son muestras claras de las resistencias que la gente del pedal enfrenta casi de manera cotidiana. El primer ejemplo que presentamos tuvo que ver con la publicación de un informe sobre el comportamiento de los ciclistas porteños y su relación con el casco; el segundo trata sobre el insólito intento de pedir registro de conducir a los ciclistas. Veamos…

¿Cuántos ciclistas usan casco?

Afirmación

Afirmación

Durante julio y agosto los principales medios de alcance nacional se ocuparon de la bicicleta con títulos como “Tan solo el 15% de los ciclistas utiliza casco” (Tiempo Argentino, 4/08/2014), “Los ciclistas no respetan las reglas” (Ámbito Financiero, 25/07/2014) o En la ciudad de Buenos Aires aumenta el uso de la bicicleta, pero 8 de cada diez ciclistas ignora el casco y el 65% no respeta la prioridad de paso de los peatones” (Clarín, 4/08/2014). Tales afirmaciones estaban fundadas en un informe producido por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), reconocida empresa que tiene como objetivo contribuir al desarrollo de la industria automotriz y de la seguridad vial. Si bien el informe realizaba interesantes observaciones,  algunas por cierto las compartimos, sobre el estado de las bicisendas y los obstáculos que día a día enfrentan los ciclistas porteños y las mejorables relaciones entre ciclistas y peatones; el eje del trabajo que enfatizaron los medios, consistía en el uso del casco en ciclistas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ciudad donde esto es obligatorio.

A partir de un análisis de la Red de Ciclistas Urbanos sobre este informe; pudimos observar algunos problemas importantes en las mediciones efectuadas y que dieron lugar a estos titulares. Sin abrumar, podemos decir que de una lectura de los datos publicados en el sitio web del CESVI, se podría obtener que en realidad los ciclistas que usan casco son el 77% del total observado y no dos de cada diez como titularon los diarios. Si bien nos comunicamos con el CESVI a fin de dilucidar esta cuestión, lamentablemente no logramos obtener una respuesta al cierre de esta nota. De cualquier forma, como se imaginan los lectores, la cuestión aquí no trata sobre cuánta gente usa el casco. El tema es cómo se construyen los sesgos sobre los ciclistas. Si bien este cronista está convencido que el uso del casco es tan esencial como vestirse para salir a la calle, ya que puede marcar la diferencia entre un golpe y una lesión, consideramos que la obligatoriedad del casco para circular es una cuestión al menos discutible, sobre la que se promete una próxima nota. Vaya solo como adelanto que México D.F. derogó la obligatoriedad de su uso y que en Dinamarca y los Países Bajos, paradigmas del ciclismo urbano, no solo no tienen leyes que obliguen su uso, sino que registran niveles bajísimos ciclistas con casco.

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En la misma nota de Tiempo Argentino del 4/08/2014, el presidente Presidente del Observatorio Vial Latinoamericano, el Sr. Fabián Pons, reclama basándose en este informe, que el Estado debe aumentar el control sobre los ciclistas. Como hemos señalado muchas veces desde esta columna, la conducta violenta y desaprensiva con el otro siempre es condenable más allá del vehículo que conduzcamos. Pero si tenemos en cuenta los enormes déficits de fiscalización vial que existen en nuestro país en temas cuyo impacto es más dramático, como el alcohol y las velocidades máximas ¿cuál es es la amenaza concreta que representan, por ejemplo, los ciclistas sin casco a los otros actores del mundo vial que justifique una inversión pública específica en control? ¿Sobre qué fundamentos se basa ese reclamo? ¿Por qué siempre se pone el énfasis en la seguridad pasiva del ciclista, cuando medidas como la reducción de las velocidades máximas en las calles son más efectivas para la seguridad y convivencia de todos, incluidos los automovilistas? ¿O el problema es que el aumento de los ciclistas en las ciudades son un lento pero persistente cuestionamiento a la hegemonía cultural del automóvil como medio exclusivo y excluyente de movilidad?

El carnét para ciclistas

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Ciclistas infractores

Hay un refrán que dice que no hay enemigo pequeño. Parafraseando,  podríamos decir que en esto de sesgar ciclistas, no hay iniciativa chica.  En la ciudad de Salta, la comisión de tránsito del Concejo Deliberante de la ciudad,  presidida por el  concejal Guillermo Echazú,  trató la necesidad de crear un registro de conducir para ciclistas, aduciendo que las normas de tránsito deben ser iguales para todos los que circulan por la calle. Esta iniciativa, que como rezaba la célebre propaganda de botines de fútbol “en Europa no se consigue”, es una singular interpretación del problema de la equidad vial. No se trataría de lograr que todas las personas gocen por igual de espacios viales seguros más allá de la forma de transporte, de reducir los impactos sociales y ambientales negativos del uso intensivo e individual del automóvil, de construir infraestructuras específicas que reduzcan la velocidad en las áreas donde los coches conviven con peatones y ciclistas, ni de definir campañas novedosas de sensibilización vial. No, lo que iguala, lo que es justo para todos, lo que evita la violencia vial es que los ciclistas circulen con registro…

Amenaza Vial

Amenaza Vial

Un registro para ciclistas tiene innumerables problemas técnicos, jurídicos y políticos ¿Vale la pena desviar fondos y esfuerzos para hacer un carnet? ¿Cuál es el problema que este tipo de medidas quiere solucionar? ¿No sería más útil, que junto a la infraestructura, se desarrollen espacios de capacitación y sensibilización para todos los habitantes del mundo vial? Si bien existen importantes avances en el país para impedir que personas con graves antecedentes de tránsito obtengan una licencia para conducir automóviles, este camino todavía está siendo recorrido, por lo que nos parece que las prioridades sobre registros están definitivamente en otro lado. En un entrevista radial realizada por el programa “Bicivilizados”, la gente de “Anda la Bici”, que se opuso a la medida y que esta haciendo mucho y muy bueno por recuperar la cultura de la bicicleta en la ciudad de Salta, señaló que el proyecto de ordenanza surgió en el mismo momento en donde la transformaciones positivas que generan más bicicletas en la calle empezaban a ganar espacios en el debate público de la ciudad. Si bien el proyecto de registro no prosperó, el ingenio ocupó espacio en la prensa y logró desviar, por un tiempo y de manera torpe, debates de fondo como la necesidad de generar medidas eficaces para la promoción de la bicicleta y el avance hacia un ambiente vial más humano.

Insulto a la ciclointeligencia

Insulto a la ciclointeligencia

Más allá de la demagogia automovilista o de las ganas de ganar minutos en la prensa, uno de los grandes problemas que enfrentan los ciclistas de manera colectiva, tal como muestran estos ejemplos, es la tendencia a homologar la presencia de la  bicicleta en el tránsito con los impactos negativos del automóvil. Si bien los ciclistas son parte del barullo vial contemporáneo, se mueven en un vehículo que es objetivamente positivo para los demás, no solo en ruidos y polución, sino principalmente en seguridad. Su velocidad es menor, su peso es menor y no tienen vidrios polarizados, por ejemplo. Por eso, pensar que un ciclista sin casco es una amenaza para la convivencia vial comparable a la de automovilistas desaprensivos, que hace necesario controles por parte del Estado, o que lo que falta es un registro para pedalear es, como mínimo, una desproporción.

Ya el genial Discépolo en los años 30 del siglo pasado nos advertía que la característica principal del cambalache en el que vivimos es que “¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor! / ¡Lo mismo un burro / que un gran profesor!”. Para salir del cambalache vial en el que estamos “todos manoseaos”, es hora de dejar de insistir que da lo mismo ser ciclista que peatón o automovilista y que el riesgo que sufren y producen es el mismo. Si bien un ambiente vial más seguro es responsabilidad de todos, no lo es objetivamente en la misma medida y esto es algo que aún cuesta entender a muchos funcionarios, especialistas en seguridad vial y periodistas. Será tarea de ciclistas convencidos empezar a desmontar los sesgos y prejuicios para construir, ahora sí entre todos y con claras prioridades, un ambiente vial más seguro y menos violento para ciclistas, automovilistas y peatones.

*Una versión de esta nota la publicamos en el número de octubre de 2014 de la revista Ciclismo XXI

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1 comentario

  • Daro dice:

    Excelente post, me gusto mucho el desarrollo del tema y coincido en opinión.
    Saludos.

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